domingo, abril 30, 2006

Viajes de ida y vuelta

Cinco horas. Cinco horas de viaje pueden dar para mucho, y si no que se lo pregunten al chico de rayas o a la chica latina de los asientos uno y dos, fue muy emocionante verlos intercambiándose el número de teléfono. O también a la chica sanitaria que le cedió su asiento al enamorado que se quería sentar al ladito de su chica, aunque estos ni se hablaron en todo el camino, sólo leían y el único roce que se dedicaron fue el topecito de cabezas cuando se quedaban sopa. Y qué decir de los ancianitos de delante, no dieron ni un ruidito, no sé qué harían, porque ni hablaban ni roncaban ni comían, ni miraban por la ventana cada vez que nos concentrábamos en la caravana. Bueno, y el niño de detrás, qué punto! jugaba con su padre a las palabras encadenadas y yo no podía parar de reír, cada vez que al chiquillo le tocaba decir una palabra que empezara por la sílaba do, a mí instintivamente me salía dominó, doritos, donut, doraimon... la palabra que él decía era Donatello, jajaja, no sé por qué me hacía tanta gracia, pero es que "Donatello", por lo menos la dijo en tres ocasiones.
Y yo en qué me entretuve en esas cinco horas? pues como podéis comprobar en observar a mi alrededor, jugar con Manu a adivinar las marcas de coche que se apresuraban a adelantar a nuestro querido secorbus, a mirar la película que nos puso nuestra chófer pero sólo a mirar porque mis auriculares no se dignaron a funcionar, a echar un sueñecito muy dulce justo casi a la entrada de Córdoba, fíjate si era dulce que no quería ni que terminara el viaje, me hubiera encantado seguir hasta Algeciras, por ejemplo.
En fin, cinco horas. Cinco horas que pasaron rápido, tan rápido como estos tres fugaces días que he pasado allí en la gran ciudad. Si pasaron rápido es buena señal, ya os conté en otro post anterior, así que con eso me conformo.

sábado, abril 22, 2006

tic,tac,tic,tac...


Es increíble esto del tiempo. Hay veces en las que un minuto se hace más largo que una hora y otras en las que una noche corre como si sólo fueran diez míseros minutos. Aún existiendo este tipo de paradojas, el tiempo no es más que tiempo y éste pasa por todos, aunque a veces no nos demos ni cuenta.
El jueves me quedé casi traspuesta, 20 de abril, eso dijeron por la radio. 20 de Abril de 2006!!, por lo que hace 16 años de la canción de Celtas Cortos, qué fuerte, 16 años!!!!, pero si es que parece que fue ayer cuando sonaba esa canción en los 40 principales y yo me apresuraba para pillarla para poder grabarla y a ser posible sin publicidad y casi entera de principio a fin. En esa canción había una carta con fecha 20 de abril del 90, en ella le hablaba del tiempo que hacía que no se veían y que ahora todo era muy diferente a como lo era antes, recordaban viejos lugares, amigos, momentos. Os acordáis? seguro que sí. Pues yo me encuentro más o menos como en esa carta, pero una carta sin destino ni destinatario preciso. Viendo que ha pasado el tiempo casi sin darme cuenta, y eso que yo soy de las que guarda escrupulosamente cada momento en memoria, en papel, foto, canciones, olores, lugares...
Muchas cosas me llevan a otras cosas y estas otras a otras y así sucesivamente, todo está enlazado en nuestro ciclo vital, como diría Freixas. No pienso que momentos pasados fueran mejores que los presentes ni que los que aún están por llegar. Simplemente me he dado cuenta de que tenemos que aprovechar esos ratitos que nos regalamos cada día. Pues eso, un beso gordo y un fuerte abrazo.
Por cierto si tenéis la discografía de Celtas Cortos me la prestáis, me encantan y los tengo en vinilo así que como si no los tuviera.

miércoles, abril 19, 2006

Oléééééééééé!!!!!!!!

Síndrome pasado y otro que viene pisándome los talones.
Sí, ya se ve, ya se huele, ya se mastica, ya se siente, el polvo. El polvo del albero, me refiero. Ese polvo amarillo que engalana esos días de feria sevillana. Aquí la gente anda como loca, que si te invito a mi caseta, que si me doy rayos uva para lucir moreno con el traje de flamenca, que si me cojo dos días de asuntos propios en feria, que si, que si... Uff!!! qué coñazo. La verdad es que admiro la pasión que le pone esta gente para vivir sus costumbres y tradiciones pero... vamos, que tampoco hay que pasarse. Yo estoy encantada, me parece estupendo que la Delegación decrete tres días no lectivos en plena feria, así yo me cojo unas pequeñas vacaciones. Me van a venir muy bien para recuperarme de mi síndrome postvacacional pasado que aunque ya está superado no conviene descuidarse. La feria de Abril dicen que tiene un color especial, espero que no sea el mismo color al que estoy acostumbrada ver cada dia, desde luego que es multicolor, cientos de coches que nos apresuramos a pasar por el mismo sitio y a la misma hora, uy! sin querer me ha salido el estribillo de una sevillana: "en el mismo sitioo y a la misma horaaa, se estaba besando con otra persona"jajajaja, esas eran las sevillanas que cantábamos en las excursiones cuando íbamos en el autocar con el colegio. Pobres conductores de autobús, vergÜenza ajena me daba, yo prefería cantar la de la sardina o a lo sumo "de agujeritos..."jajajaja. Veis, si es que sin querer cualquier cosa te recuerda que ya se acerca , que ya está aquí. Qué pena me va a dar no estar y no disfrutar de ese rebujito, no pasear mis volantes, no empolvarme de albero, no...uf !!, tantas cosas que me voy a perder. En fin, me consolaré con la de Mayo, en Córdoba. No? Jajajajaja.
Posdata: A veces resulta muuucho mejor el consuelo o remedio que la pérdida en sí.

domingo, abril 16, 2006

Síndrome postvacacional

Estoy... que no me encuentro. Parece absurdo que el salirte un poquito de tu rutina diaria te provoque tanto vaivén emocional. Esto de las vacaciones es jodido, he llegado a esta conclusión ahora mismo, a las 2.50 AM del domingo 16 de Abril. Y es que muy eufórica vas preparando poco a poco unos escasos pero intensos días de vacaciones con gente a la que no ves desde hace tiempo y bueno todo sucede tal y como proponías, o sea , genial, se van acabando los días paulatinamente y poco a poco vas pasando de la felicidad extrema a la melancolía por la inevitable despedida. Tras ella vuelves a casa y sientes como si hubiera pasado mucho más tiempo del que realmente te dicta el calendario, es una sensación rara, no tienes claro el día en el que vives, es viernes o sábado? (me he preguntado dos veces hoy) no te apetece deshacer la maleta (con lo rápido que la hice), en fin, que me siento apática sin ganas de nada y sobre todo sin ganas de que llegue el lunes de vuelta a la rutina, aunque visto así creo que sí que quiero volver a mi rutina diaria, lo que sea con tal de que desaparezca esta sensación.
Sin duda padezco el llamado síndrome postvacacional, creo que tengo todos los síntomas. Si lo sé no me voy a ningún sitio, ayyy!!!! me tenía que heber quedado aquí viendo encerrar pasos.
Bueno, espero que también vosotros estéis padeciendo este mal, señal de que habéis pasado unas felices vacaciones. Si no es así, no os preocupéis que ya mismo está aquí el veranito. Un besoooo gordo.
Estos son algunos de los contextos que me crean este terrible malestar. Fijaos en la inmensidad del mar y después deleitaos con esa suculenta merienda, el de las bolas es el mío, ummmm!!!!

domingo, abril 02, 2006

Y YO CON ESTOS PELOS


Hoy al mirarme en el espejo he tomado conciencia del paso del tiempo. Sí, es un día de esos en los que piensas que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y no es que yo me preocupe demasiado por el físico, pero a fuerza de bombardearnos con imágenes de cuerpos perfectos es inevitable que, al menos por un día, te sientas mal contigo misma.

Pero se me ha pasado pronto, tranquilas, no os asusteis... Debe ser porque la solución radica en ir al gimnasio, buuuagg!!!!! Hasta dolor de barriga me ha dado. Aunque también podría salir a correr por las tardes un poquito (yo he dicho eso??).

Es cierto que todos nos ponemos muy guays y decimos: ahh el físico es lo de menos, no entiendo a esas que se operan, larilorilo tariro.....(no he podido evitarlo mari), pero quien no haya deseado nunca tener mejor físico, que tire la primera piedra.

En fin, de momento no voy a invertir ni tiempo ni dinero en restaurarme. Seguiré con estos pelos.

Un beso muy gordo y gracias por vuestra atención queridas mías.