domingo, marzo 26, 2006

c'est interdit !!!


Si es que no falla, el sólo hecho de saber que el hacer según que cosas está prohibido hace que automáticamente sientas más deseo por llegar a conseguirlas. Esto todos lo sabemos e incluso algunas veces nos saltamos las "normas de lo correcto" y nos convertimos asi en corruptos. Sí, no exajero y si no, cuánto hace que no compráis un CD de música? , yo el último que compré fue hace cinco meses y porque estaba segura de que me resultaría muy difícil encontrarlo de forma fraudulenta y además porque éste sería el perfecto souvenir de un perfecto viaje, oh!!! que perfecto todo. A ver si te lo grabo Sonia. Y qué decir de los límites de velocidad, quién aguanta todo, todo, todo el rato a 120?
Si nos pusiéramos a hacer una lista de cosas prohibidas, seguro que no habría papel suficiente. Porque es que el problema de todo es que muchas veces lo que yo nunca haría puede que tú no lo veas tan importante y llevarlo a cabo. Vamos que siempre habría conflicto entre las dos partes. Pues ahí viene el tema del botellón (me he liado y ya no sabía cómo meterlo).
El que no haya hecho o asistido a un botellón en su vida que tire la primera piedra. Nadie tira, no? el fenómeno del botellón es ,sin duda, un fenómeno social. Empezó de forma casual, yo lo utilizaba como una forma de marcar el sitio en el que quedar, así cada uno iba llegando cuando le parecía y mientras te tomabas algo y charlabas y demás cosas hasta que ya te ibas al pub... Tras este inocente comienzo se pasó a lo inevitable, resultaba que ya el lugar de cita se convirtió en la propia salida en sí. Nos quedábamos allí hasta las mil, de pie, con el típico vaso de tubo en la mano, pidiendo hielos a los del botellón vecino y después cuando decidías ponerte de acuerdo para irte a algún sitio resulta que el local ya estaba cerrado así que o te quedabas por la calle o directamente te ibas a casa. Vamos contado así, resulta un poco deprimente, pero no, en ese estado estás un poco ciego, pedo, etc... como para darte cuenta de que estás haciendo el gilipollas, dicho así sin tapujos. Pero no hay remedio eras un casi pasado adolescente sin casi raciocinio que te dejas llevar por la manada. Ahora ya no haces esas cosas, de hacer botellón lo haces en casa, pero vamos es que ya no le llamas ni botellón, sino una especie de barbacoa que se complica, jajaja. Bueno, no me enrollo más.
Estoy a favor de la prohibición de beber en la calle, vamos si se dan los lugares apropiados para ello, ningún problema pero de no ser así, me parecen miles los problemas que ocasionan los botellones. Y es que está claro, la libertad de uno termina dónde empieza la libertad del otro y no hay derecho que se corte una avenida de una ciudad por un botellón, tampoco hay derecho encontrarte la calle de tu casa hecha un vertedero oliendo a meao, y el ruidazo? y ...? son muchas cosas.
Pero bueno, que lo admito que me he convertido en una pureta , ya lo sé, la incipiente madurez me absorve poco a poco.
Posdata: Elen tu buhardilla pide a gritos una mesaredonda pero con un poquito de desfase, a que sí? Yo llevo el Legendario y el limón, pero antes cenita con vinito, eh? También puede ser en casa de Carmen. Encargaos de que le llegue la indirecta.

1 comentario:

Terpsícore dijo...

Totalmente de acuerdo contigo en casi todo, no podía ser de otra forma.

Nunca me han gustado los botellones. Es cierto que he participado en alguno (creo que 2 veces o como mucho 3)y simplemente por tal de salir con alguna gente.

Hace unos días alguien me dijo "no se trata de prohibir". Si lo pienso bien, creo que tiene toda la razón. No se trata de prohibir sino de EDUCAR. Lamentablemente no todos recibimos la misma educación ni familar ni en la escuela. Sería maravilloso que a todos nos inculcarán valores tan básicos como el respeto. De este modo nadie robaría (respeto a la propiedad), ni mataría (respeto a la vida) ni bebería en la calle a altas horas de la madrugada (respeto al descanso). Pero, y sintiéndolo mucho, esto no es así.

Sin lugar a dudas, los ayuntamientos deberían invertir su energia y nuestro dinero en la creación de planes de ocio alternativos y no en decidir y adecuar el lugar más idóneo para que los jóvenes, que claro tienen que divertirse, puedan emborracharse a gusto sin molestar a nadie (salvo a los que van conduciendo tranquilos y se cruzan con ellos por la carretera, aunque conducir borracho sí que está prohibido).

Y no Mari, no te has vuelto una pureta. Tal vez esa sea una de las causas que impulsan a muchos jovenes a acudir al botellón. Que no los consideren unos "puretas" y no ser rechazados por su grupo de iguales. En fin.

Un beso.