domingo, enero 22, 2006

Te reto a que pongas tú el título. A ver si hay narices de titular esto.

Código pin, puk, contraseña, clave de acceso, password, palabra clave... Os habéis parado a contar el número de cifras que tenemos que retener para acceder a nuestro móvil, correo electrónico, cajero automático, banca electrónica, incluso para entrar al gimnasio!!. ¿Hasta dónde vamos a llegar? me pregunto.
Nos dijeron, en la carrera, que la memoria se almacenaba en nuestro cerebro concretamente en el Hipocampo, allá por el Sistema Límbico. Yo ya lo tengo que tener saturadito "el macro terreno". El otro día, quise llamar a una amiga a su fijo y no conseguí marcar el número, ¡se me había olvidado!, pero vamos que no me extraña, desde que tenemos la maldita agenda del móvil es que se nos hace imposible hasta el aprendernos el teléfono de nuestra santísima madre. ¿Será que hemos sustituído el memorizar números de teléfono por el de retener claves sin sentido? Sin sentido... Bueno, lo de recordar claves sí que puede albergar alguno, pero y el hecho de recordar malos momentos, no sería mejor borralos de un plumazo? Para algunos sería mejor el que se enviaran automáticamente a la papelera de reciclaje. Malas experiencias sólo les sirven como excusa para negarse a afrontar nuevas disyuntivas. Afortunadamente, yo siempre intento sacar algún aprendizaje que me sirva para afrontar futuras situaciones.
Todos tenemos una balanza, en uno de sus brazos se concentran los momentos desastrosos de nuestra vida y en el otro los que conforman las claves de nuestro éxito personal. Hay momentos en los que aparentemente uno se inclina más que otro, pero eso es sólo una ilusión óptica. En realidad siempre existe un equilibrio perfecto entre los dos, sólo se trata de que nos demos cuenta de ello.
Posdata:
Espero no haberos preocupado en exceso. Ya sé que el hecho de comenzar a escribir mencionando simples contraseñas y el finalizar con cuestiones tan profundas no es muy normal. La causa de todo es el comenzar un post y guardarlo a medio hacer en el borrador. Luego pasan los días y claro, no te acuerdas de lo que ibas a relatar. Ya sabéis mi Hipocampo está que rebosa, de buenos momentos, jajaja. Qué rallada mental!!!! Lo siento.
Hoy no pongo fotito ilustrativa, que después me ponen de decoradora cutre.

2 comentarios:

Terpsícore dijo...

En primer lugar, nunca se ha dicho que seas una decoradora cutre, todo lo contrario.

En segundo lugar, el título que has puesto es el mejor que he podido encontrar.

No sé si tendremos esa balanza de la que hablas. Yo por lo general suelo olvidar todo, tanto los buenos como los malos momentos. Sí, mi memoria es muy puñetera. Puede que recuerde datos sin importancia pero soy incapaz de acordarme de las vacaciones del 97, de mis compañeros de EGB (no me acuerdo ni de la mitad de los de la facul).
La cosa cambia en lo que se refiere a mi relación sentimental. Me acuerdo de todo lo malo que ha dicho o hecho mi novio. No puedo evitarlo. Lo tengo en una especie de fichero, organizado por fechas. Sólo es necesario que diga la palabra clave y ¡ta chan!. Lo bueno, es que se me vuelve a olvidar con la misma rapidez.

PD: Cuando se te va, se te va.

Rusae dijo...

Tengo la impresión que puedo comentar poco de este post porque creo que no estaba en clase el día del "sistema límbico" ni del "hipocampo", es que era primera hora?. O quizás sea como tu bien dices, lo he desechado de mi memoria y ahora no lo recuerdo.
Ah!!! ya recuerdo, esto es de Procesos no?, entonces ya lo entiendo.

P.D.: El título está flojito para tu nivel, a ver si es posible que nos apliquemos, eh? ;) jaja